Uno de los problemas más interesantes y más difíciles con que tropezamos a cada instante es el de la buena lectura.
L’homme et la Terre, Elisée Reclus.
Hablar de cibernética es hacerlo desde lo transversal: entre la tecnología y la historia, de la antropología al hecho educativo. Puede interpretarse como un aparato, pero su ingenio beneficia a la cultura en un sentido relacional. Se trata de un proceso de regulaciones: detección de resultados, contraste con los objetivos para reducir la diferencia entre lo realizado y lo deseable, es decir, un resultado que favorezca a cambios positivos, equilibrio entre estructura y medios; ajuste, eficacia, evolución, superación, satisfacción …
Una ciencia para el control preventivo: intelectual, reflexivo, de creación razonada -también emocional- para la mejora de las sociedades conscientes.
En definitiva, una comunicación en tres planos: el personal, el organizativo y el técnico, que estimule la libertad cuando atiende a las perturbaciones, para optimizar el error -sus deficiencias- observando dificultades y aumentando las posibilidades de éxito, una síntesis política-económica-ecológica en estrecho contacto con las instituciones y con la necesaria interdisciplinariedad de conocimientos que se dan entre las combinaciones interno-externas.
La tendencia hacia la corrupción o la decadencia reclaman el necesario equilibrio con el que democratizar los intercambios sin que se confundan los medios con los fines y el uso interesado del poder de los medios de comunicación para que no desincentiven nuevas motivaciones.
Las estructuras no operan en el vacío, no son neutrales, pueden ser dañinas, no son caja negras. Precisamos organizaciones flexibles que aprovechen los problemas atendiendo las necesidades, optimizando las coordinaciones, comunicando los acuerdos, fomentando la colaboración, compartiendo decisiones y cambios de metodología que permitan consensuar las miradas frente a las opiniones periféricas que tanto perjudican la funcionalidad. La comunicación es un factor difícil de gestionar, puede ser problemática-fluida o neutra, marca todo lo que se ve y se interpreta. Las situaciones refuerzan, debilitan o atacan de manera circular (no existe principio y final sino globalidad) porque las causas se influencian recíprocamente. La tranquilidad pues, aumenta la confianza, a menudo resulta más inteligente atender los efectos que se producen por fragmentaciones burocráticas, por no medir el corto-medio-largo plazo, por pensar en las preferencias del tiempo de mandato y abandonando el futuro por interés personal. Los protocolos de detección de abusos (las sombras de sistemas aislados claman al desorden), el debate inacabado de la sumisión de la gestión pública a la privada, la vindicación por conocer experiencias que nos permitan ser mejores personas, el análisis de la realidad con criterios éticos, atendiendo a las nuevas particularidades sociales pues las nuevas condiciones de vida se alejaron, hace tiempo, de los datos anteriores. Se puede llegar a metas nobles usando caminos distintos, con oportunidades de cambio en los sistemas y sus protagonistas; mejorar las respuestas con flexibilidad y espacios para el debate.
Francesc Reina


