El tejido asociativo adrianense es variado y plural pero puede mejorar

Un trabajo consultivo y participativo de un año arroja luz sobre el actual estado de las asociaciones de la ciudad.

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Rosi Villalonga (izquierda) y Sonia Cazo, en el departamento de Participación Ciudadana del consistorio adrianense. Foto: MS

El pasado 1 de octubre, el Casal Dalt de la Vila acogió la jornada de presentación de la diagnosis del tejido asociativo de Sant Adrià de Besòs, un trabajo de un año del departamento de Participación Ciudadana del consistorio en colaboración con la Fundació Pere Tarrés para conocer el estado real de las entidades de la ciudad que ha contado con la participación de las asociaciones del municipio y de ciudadanos en general. “Ha sido un proceso muy intenso en el que lo importante era llegar a la mayor cantidad de ciudadanía posible y que aportara su opinión. El servicio de Participación Ciudadana se ha volcado. Por eso es importante reconocer todo el trabajo que se ha llevado a cabo. Ha sido un proceso muy participativo, con un documento vivo en el que han colaborado entidades que han querido aportar su visión sobre lo que hacemos bien y lo que ellos consideran que podríamos mejorar”. Rosi Villalonga, concejala de Participación Ciudadana, Políticas de Igualdad y Dinamización de la Tercera Edad del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs se muestra muy satisfecha con el proceso y afirma que “Sant Adrià es conocida por su tejido asociativo”.

Hablamos con ella y con Sonia Cazo, técnica de Participación Ciudadana para comentar una diagnosis que ha cumplido con su función. “Estamos muy satisfechas porque era lo que queríamos: obtener una fotografía de cual era el estado de las entidades para poder trabajar y poder ayudar el máximo posible”, comenta Cazo. Lo que ha dejado sobre la mesa este largo trabajo de consulta es que tenemos entidades muy variadas en la ciudad, la mayoría en el terreno deportivo y cultural, pero también en el campo de la solidaridad, el medioambiente, colectivos de mujeres, etc. “Eso es un síntoma que en Sant Adrià hay muchas inquietudes. Además, las que están activas hacen muchas actividades. E incluso hacen donaciones entre ellas. En ese sentido las entidades están bien. Además, los ciudadanos también reconocen su trabajo”.

Pero no todo son buenas noticias. Las entidades adrianenses han pasado años duros, empezando por la crisis económica en 2008 y siguiendo por la pandemia de Covid19 que paralizó toda actividad. “Es la tendencia que se está dando en otros municipios del entorno. Un tejido asociativo que tenía varios problemas por la crisis de 2008, que parecía que se estaban recuperando, pero con la pandemia se han agudizado los problemas que venían arrastrando”, comenta Sonia Cazo.

Problemas como la falta de renovación generacional, sobre todo en las juntas directivas de las entidades más antiguas, la poca captación de nuevos voluntarios y de recursos económicos, recursos informáticos y técnicos mínimos, o la poca conexión con la sociedad y sus nuevos elementos como juventud o inmigración. “También se ha detectado que colaboran entre ellas pero solo en el mismo ámbito. Es decir, las entidades de deporte colaboran con otras entidades deportivas, las de cultura, con otras de cultura, pero es muy importante trabajar en red porque eso fortalece a la entidad”, explica Cazo. Por su parte, Rosi Villalonga comenta que hay entidades “muy antiguas que han agotado el proyecto con el que empezaron y les está costando reactivarse. Tienen mucha voluntad pero les faltan herramientas. Por eso era tan importante la diagnosis para detectar los problemas y solucionarlos entre todos, con la voluntad de las administraciones pero también con la de las entidades”.

Porque la solución a dichos problemas no es de ida, sino de ida y vuelta. Para mejorar el tejido asociativo la máxima responsable de Participación Ciudadana del consistorio adrianense insiste que las entidades deben aportar su grano de arena para que esto funcione. De ahí la satisfacción de ambas por el trabajo realizado y por la predisposición de las entidades a trabajar conjuntamente para mejorar el tejido asociativo del municipio. “Después de la diagnosis tenemos que trabajar con las entidades para crear un plan de acción. Qué podemos hacer desde el ayuntamiento y qué desde las entidades», asegura Sonia Cazo. Un trabajo que debe ser transversal para conseguir mejores resultados, y en el que es positivo que se involucren todos los departamentos del consistorio de la ciudad y las entidades. «Solo de esta manera se podrá mejorar el tejido asociativo dándoles las herramientas que necesiten”, afirma Sonia Cazo.

Algunas de las ideas que se recogen en las conclusiones de la diagnosis son la captación de voluntarios para proyectos determinados dentro de la actividad de las entidades para así poder tener más masa social joven e inmigrante que aporten nuevas miradas; un perfil más profesionalizado que permita dinamizar la gestión interna y la comunicación externa de la entidad; espacios virtuales para favorecer la gestión y la organización; etc.