12.5 C
Sant Adrià de Besòs
miércoles, febrero 18, 2026
spot_img

De paradojas

Solo se puede tener fe en la duda comentaba quien fuera director del museo de la Ciencia, Jorge Wagensberg, tal vez una de las actitudes más ingeniosas. Sin embargo, aunque siempre hay gente sabia y sensata, asomarnos al día a día supone encontrar ejemplos que ponen en cuestión dicha condición. Es decir, personas con gran capacidad pueden cometer graves errores. Los «sapiens» dieron pie a un concepto amplio de cultura (incluyendo el arte, el entretenimiento, las costumbres, las creencias…): esa destreza para resolver los problemas que nos afectan, para seguir evolucionando.

Allá donde cabe la fragilidad, la complejidad, la dificultad, tomar decisiones no resulta nada cómodo; para hacer lo correcto habrá que superar muchos obstáculos: tener la virtud de relacionar las cosas, argumentarlas, reflexionar sobre nuestra propia posición, dar una buena descripción, y proponer… Analizar causas, observar su consistencia, discriminar soluciones, anticipar imprevistos, pensar en el futuro… 

El uso público para “hacer el bien” resulta imprescindible contra la tiranía, por eso hay organizaciones que no eligen ni a los más dóciles ni a los malvados, prefieren aptitudes agudas que observen correctamente los contextos y propongan metas que no descuiden el bienestar. Se dice que hay demasiados altos cargos de libre designación con poder para nombrar otros tantos asesores; la tiranía del mérito diría Sandel, no caben y la mitad no hacen nada.

Se hace necesario estudiar la estupidez humana pues las malas maneras tienen mucho que ver con la desdicha. Las consecuencias de fanatismo, el desafecto, la sumisión, los heroísmos criminales, los pantanos del miedo, todo es una derrota de la razón para encontrar la armonía.

La búsqueda del equilibrio sirve para tomar medidas apropiadas. Carecer de proyecto, salvo el propio interés, sin colocar el bien común entre las opciones, es frecuente en aquella gestión que no responde a propósitos de largo plazo. Los criterios prospectivos son necesarios en un mundo tan urgente y tan enfrentado a la prevención.

Sufrimos suficientes contradicciones para abundar en el absurdo, como volver a hablar de una Tierra plana cuando hace 20 siglos que se saldó el tema. Las mujeres, silenciadas por muchas escuelas intolerantes y alejadas de la ciencia (el primer congreso del feminismo se dio hace más de un siglo en México), en nuestra república pudieron ser votadas pero ellas no podían votar (hasta 1990 en Suiza. Se ha hablado de una tercera España  que estuvo en medio de dos tendencias minoritarias, sectarias más que ideológicas y que utilizaron a la gran mayoría para criminalizar la neutralidad. 

Nunca hemos disfrutado de tanto conocimiento pero existen muchos escudos y demasiadas versiones; problemas o conflictos: en el primer caso hay un enemigo común, en el segundo, adversarios que derrotar (no es lo mismo). Por todo, las educaciones son fundamentales, pero, para conseguir igualdad, los esfuerzos han de ser dobles (si no es así no sirve) y cuando no ocurre, todo se queda en la cuneta y a veces se hacen huelgas.

No es adecuado dejar de lado a nadie. El aumento de la soledad no querida es impresionante. Perseguir la corrupción contrasta con una Justicia demasiado lenta, no se están consiguiendo alternativas satisfactorias contra el pequeño delito (las bandas juveniles vuelven a reorganizarse; las razones serán diferentes según el color con qué se mire), el problema de la vivienda coincide con la falta de oferta pública… Se perpetúan prejuicios y estigmas.Tampoco sirve de mucho eso de: “tus derrotas son mis victorias” o “más vale pájaro en mano que ciento volando”…

De las teorías del aprendizaje se destaca una síntesis creativa: saber pensar para no ser ignorantes. No podemos vivir de manera autónoma como lo hacen las plantas (incluso los árboles desaprueban algunos actos perversos).

En febrero se celebra el Día Mundial de Darwin, que nos recuerda de esta manía que tenemos las especies en seguir dándonos la mano para mantener viva la esperanza. Resulta curioso reconocer que a pesar de los siglos de golpes de Estado, guerras civiles y cambios de régimen, hay voces que siguen enarbolando la bandera de la bondad y el respeto a la dignidad (incluso de quienes yerran). Como esos faros de acogida que ideó un profesorado de secundaria y que cada 31 de enero lucen en las atalayas del Mediterráneo (y el Cantábrico) bajo un lema: nuestras aguas son espacios para la vida.

Francesc Reina

Últims Articles

3,391FansMe gusta
1,640SeguidoresSeguir
0SuscriptoresSuscribirte
Publicitatspot_img

Últims Articles