{"id":5759,"date":"2022-12-07T11:21:01","date_gmt":"2022-12-07T10:21:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.areabesos.com\/diario\/?p=5759"},"modified":"2022-12-07T11:21:01","modified_gmt":"2022-12-07T10:21:01","slug":"entre-dos-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.areabesos.com\/diario\/entre-dos-mundos\/","title":{"rendered":"Entre dos mundos"},"content":{"rendered":"\n<p>A estas alturas, aceptar que las cosas se cuentan seg\u00fan el inter\u00e9s de quien las explica no deber\u00eda sorprendernos. Si nos fijamos bien, en cualquier historia que indaguemos se puede intuir que practicamos una especie de pacto de credulidad, un mecanismo por el cual aceptamos lo que escuchamos; as\u00ed ocurre en el teatro de la vida, donde todo lo ficticio nunca es falso. Si pudi\u00e9ramos averiguar donde est\u00e1 el truco, descubrir\u00edamos el espect\u00e1culo desde otro lugar y tal vez, entender\u00edamos mejor para qu\u00e9 sirven las ilusiones, igual que se descubri\u00f3 el invento de la religi\u00f3n. Pareciera que nos va bien dejarnos enga\u00f1ar, por la raz\u00f3n que sea: todo es como es, seg\u00fan los ojos con los que miramos. Se trata de la voluntad de creer, un ejercicio al que se le dedica esfuerzo y mucho dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un tiempo, que a\u00fan persiste, en el que la aristocracia y luego la burgues\u00eda impusieron una forma de convivencia basada en la pulcritud: todo deb\u00eda estar limpio, impoluto: las criadas, los sirvientes, trabajaban con ah\u00ednco en limpiar suelos, techos, jardines y loza para deslumbrar. Hab\u00eda que apartar todo lo sucio, desecharlo. Tal obcecaci\u00f3n traspas\u00f3 el mundo de las cosas para trasladarse al de las personas, y en esa carrera imparable, en un principio fueron los mendigos, los \u00abapestosos\u00bb, pero tambi\u00e9n cayeron desde sus miradas los jornaleros, las dependientas, la gente obrera, los migrantes, los errantes, y as\u00ed nos fueron ubicando en zonas alejadas donde la pureza no pudiera mancharse con malas hierbas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el subsuelo es donde se da la tarea de integrar todo lo que est\u00e1 abajo para permitir que viva todo lo que est\u00e1 arriba; se llama rizosfera. Cuando el entorno ahoga, en la oscuridad de la tierra, se convoca un inicio irrevocable que dignifica lo que vive en las ra\u00edces, lo m\u00e1s ignorado, eso que no sale en televisi\u00f3n y que parece que no existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos padeciendo da\u00f1os irreparables. Echarle una mano a la vida tiene que ver con el l\u00e1piz del tiempo, como dice Joaqu\u00edn Ara\u00fajo, una f\u00e1brica de claridad que puede incomodar a ciertos sectores. Sobrevivimos en el asfalto, nos enterraron la tierra, la que nos hizo crecer, de tal manera muere el frescor, la comida, y la calma, el sudor de nuestros mayores y la condena de nuestros hijos; apartaron lo que nos dijeron que era feo. Igual que hicieron con nuestros discapacitados, escondidos sin salir a la calle, para no enturbiar la armon\u00eda (en su penitencia se inventaron el d\u00eda de la \u201cbanderita\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo hay quien persiste en liberar a las plantas del muro de las aceras que nos amordazan, selladas, sin que pueda drenar el aire, esas que buscan luz entre las grietas de las calles, en los margenes de las riberas y en las v\u00edas del tren. Malvas, diente de le\u00f3n, amapolas, ver\u00f3nicas, verdolagas escondidas, trabajando cicatrices donde las heridas piden consejo antes de cerrarse. Una belleza humilde y proscrita. Se empe\u00f1aron en meternos la idea de que la virtud era lo que ellos pensaban. Pero surge esa resistencia pasiva en las escombreras, en los descampados, en los pol\u00edgonos, en los peque\u00f1os parques que son, al fin, rincones de paz, espacios de creatividad, lugares de encuentro y medicina que no necesita ser pulida como los campos de golf, que no precisa recortar sus hierbas como el c\u00e9sped, que no requiere tanta agua despilfarrada.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro est\u00e1 lleno de silencios. Ahora est\u00e1 pasando con las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, a las que poco se escucha porque tiene muchos vac\u00edos heredados, porque sigue sin una formaci\u00f3n profesional decente, porque en sanidad comunitaria a\u00fan falta mucho por hacer. Los seres vivos estamos conectados a una red de dependencias mutuas por mucho que nos lo quieran ocultar, ignorarlo no nos hace m\u00e1s humildes sino que nos empuja a la falta de respeto; es la arrogancia de algunos, una historia que viene de lejos.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"background-color:#0a0000\" class=\"td_text_highlight_marker\">Francesc Reina<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A estas alturas, aceptar que las cosas se cuentan seg\u00fan el inter\u00e9s de quien las explica no deber\u00eda sorprendernos. 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