{"id":2225,"date":"2020-12-20T10:43:00","date_gmt":"2020-12-20T09:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.areabesos.com\/diario\/?p=2225"},"modified":"2020-12-21T10:45:27","modified_gmt":"2020-12-21T09:45:27","slug":"babel-el-mercado-de-la-confusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.areabesos.com\/diario\/babel-el-mercado-de-la-confusion\/","title":{"rendered":"Babel. El mercado de la confusi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>S\u00e1bado, el mercadillo, d\u00eda ideal donde la Caja de la Esperanza, la de Pandora, se abre&nbsp; para avivar todos los colores, olores, tactos y olfatos en un abejeo creciente y continuo que oculta el gran secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre patrias y zambas se alza el torbellino de faldas, blusas, sartenes. Trueno retumbando en los corredores, galer\u00edas sin techo, canalizadas como un rio ancho y turbio. Barah\u00fanda sonora que entorpece cualquier maniobra. Despachos de mercanc\u00edas, clamores, juramentos. Trasiego de alpargatas y juguetes. Abrazos ruidosos, aspavientos y risas. Alardes para llamar la atenci\u00f3n de las se\u00f1oras y mostrar sus mercanc\u00edas. Gentes de distintas razas al sol de los tenderetes muestrando sus modos de comer, hablar y vestir. Paradas olientes a pellejos y encurtidos, alfajores y tocino. Como en un muelle alegre salpicado de aguas, argollas batidas por el viento, los transe\u00fantes, pescaderos, borrachos, se aglomeran en torno a unos gritos vigilantes del ir y venir. Tumulto tremebundo de arrastres, empellones, arrolladora masa presurosa col\u00e1ndose por lo imposible en colaranda desorientada, desnortada en rumbos inseguros, arribaciones desconocidas girando su redondez en un disparadero de callejuelas improvisadas. Todo est\u00e1 en saber si saldremos mejores de tama\u00f1a aventura. Mujeres y hombres navegando con sus cargas, provinentes de pa\u00edses que tambi\u00e9n adoraron el fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1n sus despertares? En las casas quedaron con cierta amargura desparecidos conciertos de aullidos, llantos, jadeos. Atr\u00e1s hubo hambre, sed, calor, dolor y frio. Tras la puerta descascarillada sobre su \u00faltima queja huele a carne chamuscada. Llantos enterrados por el confinamiento donde habitan familias enteras. Brisas de pan quemado, queso derretido, aceite hirviendo que llena el aire denso, espeso, poblado de chirridos, blasfemias, sudores pringosos, hediondos. Papeles encolados colgando de los testeros como piel de serpiente mudando, visitados por los rumores de la calle en su eterna hora de sombras. Radios y tv conciertan sus gorjeos en los pasillos y escaleras. Un estremecimiento amarillo empapa las paredes al encenderse la luz. Selva de baldosas en una finca cedida, basta y sin pudor. Habitaciones sin puertas, abiertas a un paisaje de ropa apretada y alg\u00fan mueble pasado de moda. T\u00e9rminos de humedad difuminada, entresuelos sofocantes, bajos matizados, alejados de la luz del crep\u00fasculo. Hollando el umbral, moras, chinas, indias, rumanas, quechuas, rusas, bereberes, wolof, hablas que abarcan \u00e1ngulos y perspectivas por misteriosos caminos de insectos y moho.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien sentenci\u00f3 una vez: \u201cdonde hay tantos dioses no puede reinar la concordia\u201d. Babel fue el lugar donde Yahv\u00e9 oblig\u00f3 a la humanidad a hablar de maneras diferentes para que no se entiendan, dijo, para que se aleje el respeto y acuda la violencia. La Torre de Babel es la cuna de la comunicaci\u00f3n, es el origen de las lenguas, 7000 idiomas en el mundo. Una torre sin puertas ni ventanas para que el mundo entero se re\u00fana en un lugar ambulante y abierto, en el que solo se habla una lengua com\u00fan: el milagro de la justicia humana, esa tentativa feliz de derrotar, por fin, con el poder sin l\u00edmites de la palabra, ese vergonzoso disparate b\u00edblico.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"background-color:#04151c\" class=\"td_text_highlight_marker\">Francesc Reina<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado, el mercadillo, d\u00eda ideal donde la Caja de la Esperanza, la de Pandora, se abre&nbsp; para avivar todos los colores, olores, tactos y olfatos en un abejeo creciente y continuo que oculta el gran secreto. Entre patrias y zambas se alza el torbellino de faldas, blusas, sartenes. 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