{"id":2192,"date":"2020-12-13T10:11:43","date_gmt":"2020-12-13T09:11:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.areabesos.com\/diario\/?p=2192"},"modified":"2020-12-14T10:12:44","modified_gmt":"2020-12-14T09:12:44","slug":"fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.areabesos.com\/diario\/fuego\/","title":{"rendered":"Fuego"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace 3 a\u00f1os que el gallego me coment\u00f3 desde su huertecillo improvisado: \u201cesto no va bien\u201d. Se refer\u00eda a sus vecinos alegales. A Diego no le gustaban las muchedumbres, el ruido y&nbsp; tanto movimiento; &nbsp;tal vez por eso,&nbsp; al&nbsp; fin, lo atendi\u00f3 aquel \u00e1ngel que a menudo reclamaba. Dej\u00f3 hu\u00e9rfanas algunas coliflores, coles y espinacas, lo encontraron frito una noche de helada.<\/p>\n\n\n\n<p>El arte de la supervivencia es la suma de quil\u00f3metros de piel a lo largo de este teatro angustiado en formas de vida honda y cruel que discurre indiferente por mares e islas desventuradas, en espacios de reclusi\u00f3n y condena. En la nave infernal se impone el castigo de fuego: Dios y el Diablo en conjunci\u00f3n id\u00e9ntica, renovada, mano a mano, buscando en la noche el reflejo de un &nbsp;tiempo remoto<strong>, \u201cel pecado de <\/strong>la imp\u00fadica desnudez, la abundancia de ociosidad, partituras lascivas en pos de vicios y fascinaci\u00f3n por el mal\u201d, maldiciones resumidas en el Catecismo que se canta en ciertos lugares. Pero en los escotes del invierno, sin calefacci\u00f3n, el aliento huele a descomposici\u00f3n mecida por una m\u00fasica amarga. Haza\u00f1as en la miseria. Un trapo de gasa&nbsp; arde sin llama chamusc\u00e1ndose lentamente, cae junto a un mont\u00f3n de ropas, una s\u00e1bana sucia se desgarra en lluvia de chispas confusas, huele a aceite hirviendo. Hay quienes saltan por las ventanas para no seguir atascados en las escaleras. El tizne borra las im\u00e1genes. Jirones de cart\u00f3n flotan en el extremo de las llamas y caen sobre la galer\u00eda repleta de gente amontonada que grita atascada, arrastrada entre remolinos. Sombras que se alargan hacia una destrucci\u00f3n que se aproxima, impune, girando en &nbsp;v\u00e9rtigo loco, en un halo de irrealidad; danza macabra bajo un cielo infinito que concede a las conciencias una profunda pregunta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegan las dotaciones. Un esplendor de humo es la estampa de signos negros en el cielo. El secreto se desvelar\u00e1 tras el empe\u00f1o maquinal de una pr\u00f3tesis, el dron que alumbrar\u00e1 la verdad implacable de esa pesadilla que arranc\u00f3 hace a\u00f1os bajo la conjura de una lucha desigual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La vecindad, antes notarios de la amenaza, ahora ya, forenses del derrumbe. En sus ojos habitan pasiones diversas, en algunos, la ferocidad c\u00f3rnea del momento, iris estremecidos por la pena, pupilas de rabia; parpados cansados, retinas de desamparo y, luego, el tedio que acompa\u00f1a el final del horror.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera, buscando sentido al sinsentido, alguna mentira blanca poco elaborada, una media verdad inadecuada por partidista\u2026 Otras cosas definen, afortunadamente, a la pol\u00edtica y a la religi\u00f3n. Un malestar largo tiempo cortejado dejar\u00e1 temores y dudas cuando todo se reduzca a cenizas fr\u00edas, el triunfo de los fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"background-color:#02161e\" class=\"td_text_highlight_marker\">Francesc Reina<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 3 a\u00f1os que el gallego me coment\u00f3 desde su huertecillo improvisado: \u201cesto no va bien\u201d. Se refer\u00eda a sus vecinos alegales. A Diego no le gustaban las muchedumbres, el ruido y&nbsp; tanto movimiento; &nbsp;tal vez por eso,&nbsp; al&nbsp; fin, lo atendi\u00f3 aquel \u00e1ngel que a menudo reclamaba. 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