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Dissabte, 11 de Juliol de 2020
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Francesc Reina Peral, pedagogo - Sant Adrià - 22/6/2020

Desde la soledad del banco

Las filtraciones de la soledad habían cristalizado amargamente en su destino.

Caterina Albert, Solitud

 

No todos los bancos son malos. El pensador de paisajes Michael Jakob relata en El banco en el jardín que los objetos insignificantes suelen ser interesantes. Un viejo asiento resulta una atalaya escópica maravillosa que invita a  practicar todos los sentidos (dicen que tenemos 15), cuantos más mejor, para percibir con detalle toda la profundidad. 

En el otro extremo, miembros del clan de los más pobres, despojados del vestuario habitual, se enredan en conversaciones ilimitadas, confidencias que huelen a extravío y  balada agria. Hablan de un mundo cruel, de equilibrios tan frágiles como despiadados. Desde un rincón del parque, bajo cimales de plátanos, teje mi hija, como hilo sobre lienzo, las voces de Sonia, Ester, Carmen, Jordi, Antonio, Luis., en un acto que permite abrir las retinas para convertirlas en un observatorio triste de fracasos,  como faros en tránsito.

“Echo de menos la compañía. Cuantos ojos nos miran pero no nos ven. Yo tenía una casa y miraba por la ventana. El vacío ahoga todo lo que una vez fue. Algunos no saben lo que es el frio. Me he vuelto fría, ya no sé llorar. Se me murieron las plantas. La soledad es muy peligrosa, sólo hojas secas, espinas de flor marchita sin flor. Se murió mi madre y todo se rompió. Cógeme de la mano, me estoy cayendo. La soledad es silencio,  silencio, tu cabeza y tú. Te lo quitan todo. Estás en el cajero y te asaltan, qué ironía. Te tienen miedo. Estás durmiendo ahí porque no tienes otra cosa. La calle es la mejor universidad para el mal. Hay dos caminos, el malo y el muy malo. Las drogas son el peor enemigo. Teníamos muchas peleas con los nazis, el mundo punk es diferente. Tantos momentos difíciles, sin ver la salida. Me encantaría ir a la ópera. Necesito salir de este pozo. Duermo con un palo de mocho para protegerme. Mi familia no me ha ayudado. También te pueden violar. Lo he perdido todo, ya no tengo nada. Sufro trastornos porque aguantas mucho. Mi deseo es que nos miren como personas porque somos personas. A mí me pegaron patadas. Una mujer en la calle es muy duro. La compañía que te dan los animales es muy importante.”

Afectados por la arquitectura hostil, tendencia de diseño urbano que impide que se pueda dormir en determinados espacios, el paisaje trasluce, tal vez, el pensamiento de una sociedad desprogramada, donde la pobre pobreza molesta.

 






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