Publicitat
Publicitat
Publicitat

Diumenge, 05 de Juliol de 2020
Portada Actualitat Esports Cultura Entrevistes Opinió Videos

Francesc Reina Peral, pedagogo - Sant Adrià de Besòs - 19/2/2020

Tratado sobre la pena

Las únicas obras de arte que parecen ser capaces de sobrevivir a la destrucción del sentido son las que encarnan el sufrimiento. Nos arrojan toda esa felicidad que produce contemplar el malestar humano frente al mundo de la vacilación.

La pena y la soledad en el arte son la paradoja de la expresividad. Allá donde se hace eco el abandono y la nostalgia se produce un alejamiento voluntario que da lugar a un sentimiento constante de dolor e inquietud. Lo que hace imposible el olvido.

Es así como sociedad y artistas conjugan un lamento capaz de sobrevivir a la pérdida de dignidad, de libertad, la falta de derechos; dejan escapar lo que la ideología oculta. “Dejadme en este campo llorando”, escribía García Lorca en su Romancero. Desde el cante jondo de los gitanos, donde la pena es esa mujer que carga con su nombre en el quejido de la seguiriya o la soleá, hasta los afroamericanos negros de Harlem que no estaban dispuestos a ignorar la opresión racial  con sus  ardores de jazz, blues o ragtime,  o aquel lamento borincano de necesidad y pobreza de los hispanos en USA. Hay muchos ejemplos de equilibrio entre la poesía y la desnudez del silencio, como el color que sale de las palabras.

Dolores mal cerrados de aquellas personas que sufren y reflexionan, no por las causas, sino por los dramáticos efectos; o aquellas uniones forzadas donde la libertad se pierde y exige un precio tan alto que no da opción a reparar las notas perdidas; o aquellos conflictos generacionales que se dan en estructuras asimetrías y que son motivo de opresión sin que se sepa cómo limpiar el cuerpo y el alma.

La burocratización, la falta de recursos económicos, la utopía de una vivienda digna o un trabajo estable, los entornos frágiles, sin estímulo, incluso el discurso del odio, hacen los días muy difíciles para lo que más sufren las punzadas de la vida. En el reino de los últimos los nombres  se pierden tras las borrascas. Las próximas se llamarán Herve, Inés, Jorge, Katerine, Leon, Myriam… Cuando pasan dejan un rastro de paraguas rotos que son señales que afligen la mirada.

La pena es que en España son alarmantes los datos de pobreza extrema y pobreza infantil de la población gitana, de la africana o la hispanoamericana, una grieta que pone la carne de gallina porque acecha la belleza que alivia.

 






Has d'identificar-te per escriure comentaris
| Edició impresa pdf | Edició impresa Online | Tarifes publicitaries | Grupo Area 96 | eltemps 1996-2014 © Àrea Besòs | Tots els drets reservats.


C/ Besòs, nº 7 - Sant Adrià de Besòs - Barcelona (Spain) C.P. 08930 Tel. 93 462 18 63
Gerencia: Jose M. Pulido | Dpto. Comercial: José Alcalá | Producción: Montse Saez | Administración | Web master: Jose Mejías | Informática: Pedro Santos | Publicidad: Jose ALcala