Crea el teu compte
Publicitat
Publicitat
Publicitat

Diumenge, 16 de Desembre de 2018
Portada Actualitat Esports Cultura Entrevistes Opinió Videos

Francesc Reina Peral, pedagogo - Sant Adrià - 26/11/2018

La sabiduría de la gente pequeña

Entre la espada y la pared existe un país donde habitan los milagros, no hay más que creer en él. Eduardo lo encontró no hace mucho casi por casualidad; la famosa frase del viejo Einstein revivió de pronto en su curiosidad desnuda de prejuicios, y se dio cuenta de que era cierto, que es imprescindible encontrar una biblioteca.

Él, que venía de ser expulsado del comedor social por cobrar una prestación mínima, priorizó la comida y abandonó la habitación donde dormía para esperar lo más urgente: sentir de primera mano cómo se mueve el silencio de la noche.  

En la biblioteca descubrió a Tintín, ese chaval adulto que desgranaba emocionantes misterios; al Corto Maltés, el último representante de un mundo desaparecido hace muchos años; al Capitán Trueno luchando entre esquinas en sombra para traernos una libertad impensable… Sumergidos en un mundo de imágenes, tras la cubiertas, se abre un universo por explorar más allá de los muros, y junto a otras y otros,  se instruía en los menesteres sociales acariciando letras con la yema de los dedos, susurrando su sonido sordo, como aprendiendo a leer.

Entonces, este lugar se convierte en una tregua para la derrota. Casi místicos, los cuerpos imperfectos dan vueltas entre las paredes. No es obra del azar, eso sólo lo puede conseguir un dios enigmático entre la vana costumbre de buscar un sentido a este mundo tan impenetrable. Parece como si  preparasen una historia minuciosa sobre su porvenir, un tratado que se podría recoger como a un libro perdido donde escaparse de oscuras maldiciones los condujeran  a hondos túneles, como libros engañosos.

Una comunidad sin letras es un espacio sin horizontes. El pretexto es mucho más que protegerse del frio, del calor, de la mala gente o de una desaforada esperanza. Allá en la comodidad de las butacas y en la tranquilidad del sofá, es donde la palabra ciudadanía consigue un sentido auténtico, un peregrinaje en busca de un largo sueño. Para ese empeño hace buena falta la mirada maternal de la directora, el gesto amable de la empatía que siempre tendrá que hacer frente al comentario narcisista de pequeñas diferencias.

Luego, con cierta intolerancia, las autoridades presentes, como una secta blasfema, se ven obligadas a informar de las órdenes extremas: vamos a cerrar. Con su infancia perdida a cuestas, salen a buscar su lugar en el infierno. Aniquilados por la noche impía, infinitamente solitarios, insisten en una divinidad que delira y se echan, peregrinos de la nada, a esa otra morada, untándose en la piel los periódicos del día. ¿Habrá más ganas de saber?

Quienes se atrevan a juzgar a los limitados, que sepan que existen eternos viajeros que atraviesan cualquier dirección, como nómadas, con el mismo desorden que alegra la soledad. Mucha gente pequeña se muere en la orilla del pozo del que nunca ha podido salir. Eduardo se nos ha ido este verano muerto de frio, pero contento de ser algo más sabio. Nos legó esa orfandad absurda que tanto cuesta tragar. Ojalá su memoria flote en el comedor de los nadie y acompañe a pellizcos, a quien hace uso legal de la estupidez.




Has d'identificar-te per escriure comentaris
| Edició impresa pdf | Edició impresa Online | Tarifes publicitaries | Grupo Area 96 | eltemps 1996-2014 © Àrea Besòs | Tots els drets reservats.


C/ Besòs, nº 7 - Sant Adrià de Besòs - Barcelona (Spain) C.P. 08930 Tel. 93 462 18 63
Gerencia: Jose M. Pulido | Dpto. Comercial: José Alcalá | Producción: Montse Saez | Administración | Web master: Jose Mejías | Informática: Pedro Santos | Publicidad: Jose ALcala