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Sant Adrià de Besòs
martes, marzo 9, 2021

La Memoria

Extirparla sigue siendo la némesis malvada de ciertos verdugos, algo que recorre la tierra como una cicatriz tatuada que deja sus marcas en muros que sirven de lienzo petrificado en la denuncia contra la injusticia. Una representación que es símbolo de la amargura y la dignidad, llave de las descalzas del planeta.

El neurólogo portugués Egas Moniz obtuvo el Premio Nobel de Medicina en el año 1949. Creía que ciertos desórdenes mentales podían ser curados rompiendo zonas del cerebro. Estaba convencido de que ciertas enfermedades se localizaban en el l lóbulo frontal y que éste  desempeñaba una función particularmente importante para las “psiques obsesivas”.

Todo está guardado en la memoria canta León Gieco. Sueño, espina de la vida y de la historia. La huella que dejan viejos amores y promesas idas, también está marcada por el engaño de bestias genocidas del infierno, en los desaparecidos del hambre y el maltrato, de la esclavitud, del poder secreto de las armas (¿cuánto cuesta un minuto militar?), del silencio y el fuego de la iglesia. Un antídoto urgente para despertar pueblos dormidos, amarrados, aplastados, callados…

Se ha demostrado que retener información es mucho mejor después de una noche de buen sueño. Dormir bien sube la  intensidad y el significado de las evocaciones, se asocia a una mayor calidad de vida. Hoy día la lobotomía es considerada una cirugía brutal y cruel capaz de transformar a las personas en zombis carentes de control, deseos y sentimientos. En nuestro país, con esa práctica, se persiguió eliminar al rebelde, la homosexualidad y la drogadicción. Entre electroshocks y mediciones de cráneos, López-Ibor y Vallejo-Nájera inventaron una enfermedad mental y emprendieron sus famosas cruzadas para el olvido, para la amputación del recuerdo; sabían que la desmemoria es desarraigo, vacío.

Cómo olvidar que quien podía pagárselo no iba a la guerra. Cómo olvidar genocidios, holocaustos, bombas nucleares, guerras civiles, epidemias. Cómo olvidar que esto siempre lo pagan las poetas: que mataron a Federico por «masón y homosexual», que Miguel Hernández su pudrió en la cárcel por no besar la proclamas fascistas. Cómo olvidar a las Sinsombrero, a las de los Versos con Faldas, a tantas escritoras ocultas tras la sombra de sus maridos… 

Francesc Reina

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