15.1 C
Sant Adrià de Besòs
miércoles, octubre 27, 2021
spot_img

La magia de tu paisaje

Las voces que envuelven el escenario son una cosecha de verbos que se delinean dejándose llevar mientras pasa el dia.

La personalidad de tu atmósfera habita en el rescoldo de los valles, donde asistes al milagro cotidiano de un canto plumado de gorjeos y silbos, eufonías y asonancias en cascada audible de Carablancas que recorren el día entre frondas indulgentes. Más allá, narrarán parrafadas imposibles cotorras y Lapas, se oirá el buche de la urraca, el maullido del Zopilote, el roncar de gamos, el gangueo de los gansos, el gruir de grullas… Bruares vacunos despertarán el rugido del puma, el berreo de venados mientras ladran sus celos junto a las hembras.

 Pero nada más sentido que los arrullos melódicos de tus perros cuando asomas por el camino provocando una locura de melodías arboladas que son secuencia y pauta, tono y timbre, gramática sonora y alegre en concierto amarillo inconcebible.

Marcando las lindes del silencio, deletreas las nuevas semánticas, percibes el estallar del fraseo que esboza la composición de la campiña, la resta de los ruidos, el sosiego en la montaña, el rumoreo del rio. Paseas por los caminos y sientes en el reclamo de tus amigos unas sílabas trenzadas bajo esa alquimia que matiza el orden invisible del espíritu.

El atardecer trae una tormenta que se aparece por el horizonte, y con retumbo de trueno resuena también el monte en la garganta trayendo la primera lluvia, la primera hierba, alas que siempre suenan. Vuelve el azar, el agua escondida entre los que beben. Cada gota, cada beso de rocío, cada nube… Nada viste más, es el verdadero puente que conecta todo con todo, mucho más que el primer abrazo, que la más larga caricia, nuestro más bello vínculo en la desembocadura de las lenguas donde el río sonríe en partitura sumergida fecundando la necesidad: los árboles y los animales llegan a tu jardín y se mezclan con las raíces. Nadie puede impedir tal alianza, un acto tan enramado.

Comienza a anochecer, la oscuridad elige sus luces, macera los pigmentos: y glillean los grillos, errea el Zarapito, exhiben su paciencia los ululantes mochuelos, la maraña parloteante de la abubilla en vuelo. Con la noche, el diccionario tonal recorre las estridencias por oídos con lupa: croan las ranas, gañe el zorro pelón, arrúan jabalíes. Del murmullo continuo que lo cubre todo con su manto sonoro, la bulla nocturna se ha expandido por los campos como un telón de fondo que todo lo tapa. Los paisajes más limpios, en tus manos, suenan más lentos, en lugares más escondidos, a horas más lejanas. Cerca, el Guanacaste se viste de anfitrión con sus mejores galas para disfrutar miles de luciérnagas que danzan al son de acordes de invierno. 

El grito azul de la alondra visita tu alborada, y todo vuelve a empezar. En este breve despunte de humedades, para que todo vuelva a su cauce, toca recuperar las palabras de tu mundo, vastas armonías cargadas de sonidos producidos por la actividad de lo que ahí está pasando. La naturaleza trae otros lenguajes, su aportación humilde en las horas de calor, el zumbido de los insectos: melopea de moscardones y abejorros, el secreto estridular del alacrán… El espacio sigue alerta y tu casa se invade de datos. La serenidad rompe un preludio de acorde seco, disonante,  el discreto chasquido de un oso hormiguero, el grito destemplado de un Armadillo. La claridad baña el herbazal ya huérfano de sombra. Me llega el recuerdo de los prados vivos, el vértigo de tu ausencia, cartografía que trazamos con los dedos del amor sin que haya fronteras que defender más allá de la  inmensidad extraordinariamente grande de tus líneas.

Mi interés, ahora, se alborota y ondea en el patrimonio anímico de visiones y recreaciones donde siempre hay sitio para la sorpresa; para invitarte a una sinfonía del bosque como la Pavana delicada de Faure. Ahí me sorprende una callada melancolía que hace lamentar el tiempo que dejamos atrás: el puchero a fuego lento, el aroma a café, el olor de la guayaba, el sabor de la granadilla y del mamón… El bisbeo del colibrí, el bramido del Congo, los carraspeos de loras, siseos del martín, el zureo de palomas, el relincho de  Pitos reales entre el dormidero de milanos negros…

Más allá, por pastizales, entre altos Guayacanes de madera dura y flores hermosas, entre Indios desnudos de verdes boticas, Madroños dulces y Jabillos, el bordoneo del Tucán, el bufido del Ocelote. La otra gran sección entonada por plantas será interpretada bajo el parloteo continuo de orquídeas, Pitayas, flor blanca y Sábilas junto a hormigas y moscas,  escarabajos, saltamontes y mariposas… El espectáculo, mirada y escucha necesarios, se vuelve esencia porque para vivir hay que respirar y eso va directo al corazón.

La ciencia tiene un gravísimo problema si pretende convertirse, por un disparatado prestigio social, en nuestro único salvavidas;  no puede definir lo que tiene delante. El horizonte del futuro tiene más de adivinación que ese intento arrogante de prospectar la realidad. Por honradez, hace falta una oportunidad poética para continuar con los anhelos, una definición creadora más tranquila, donde lo artístico tenga entrada como el producto más elevado de la emoción. La vida se mantiene por la espontaneidad de las jardineras y forestales, de las maestras y veterinarias, etólogas o biólogas que trabajan con los pies en la tierra. El aprendizaje de lo esencial es un acto de madurez, vivir con pasión e intensidad el gozo honesto, la curiosidad de quien sabe. Con su  imaginación de artistas, representan la verdadera esperanza para hacer un universo más hermoso pero, sobre todo, más deseable y posible. Quien convive con árboles tiene poderes.  

Aunque partieron aquellos crepúsculos, lo que vive en el aire ya es eterno. La ciencia del alma, el arte de la investigación, han creado una teoría general del paisaje, un gerundio permanente: amando.

Francesc Reina

Últims Articles

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

3,391FansMe gusta
1,577SeguidoresSeguir
11suscriptoresSuscribirte
Publicitatspot_img

Últims Articles